5 de abril de 2019

El Huerto Escolar como recurso educativo también en primer ciclo de infantil.

Una de las grandes dificultades educativas en los espacios urbanos es el distanciamiento que existe entre el niño y el medio ambiente y la desconexión con el medio natural.

Cada vez hay más distancia entre las actividades de campo y los niños que viven en la ciudad; las nuevas generaciones desconocen la procedencia de aquello que necesitamos para abastecernos y alimentarnos, así como el esfuerzo y cuidados necesarios para poder recoger algo procedente de la
tierra. Muchos niños solo conocen el producto industrializado y en conserva, y la mayoría de nosotros ya no valoramos cuán necesario es mantener y cuidar el entorno y el medio natural para nuestra subsistencia.


El Huerto Escolar proporciona un contexto idóneo para incorporar valores de respeto, conservación y cuidado de la naturaleza, el medio ambiente y el entorno.

Tal como opina Heike Freire, el contacto con la naturaleza es vital para los seres humanos y,  especialmente, entre los más pequeños. Según esta autora, los niños que crecen en contacto con la naturaleza tienen sentimientos más positivos sobre sí mismos y los demás y, asimismo, desarrollan un fuerte sentimiento de amor y armonía con el mundo. Todo ello, les permite disminuir el
impacto por estrés, un aspecto especialmente importante en la sociedad actual (extraído de http://blog.tiching.com/heike-freire-en-educacion-el-contacto-con-la-naturaleza-es-vital/).

Además, con el huerto, favorecemos la valoración del propio esfuerzo y su relación con el aprecio a los productos conseguidos, la importancia de la constancia, el orden, etc. A partir de algo tan próximo como la comida y la actividad al aire libre, nos será muy sencillo provocar situaciones de enseñanza-aprendizaje a partir de las cuales ir ayudando a que los alumnos desarrollen sus capacidades y construyan aprendizajes significativos.

Una vez claro todo esto: 

¿cómo empezamos nuestro huerto? ¿cómo lo podemos adaptar a las edades más tempranas en el centro educativo?

Para comenzar, debemos tener en cuenta cuánto terreno vamos a trabajar, dónde va a estar ubicada la zona de siembra y cómo vamos a realizar el trabajo en el huerto.

Para ello en mi centro hemos buscado un espacio adecuado con unas dimensiones que creemos ajustadas y que seremos capaces de controlar con el tiempo y recursos que tenemos a nuestro alcance. En nuestro caso dimos una segunda vida a una zona de muro elevado en el que se disponían plantas decorativas y hierbas que crecían silvestres, lo cual atraía bastante a los gatos, que ahí anidaban y convertían la zona del jardín/patio en su hogar, encontrándonos con grandes cantidades de excrementos y orines.
Familias ayudando a quitar rastrojos, plantas y broza
terreno limpio y acotado
El primer paso fue crear un Proyecto de Huerto Escolar y solicitar acondicionar la zona, para lo que necesitábamos una valla para que la zona fuera segura para los niños pequeños y una escalera para poder acceder. Además, pedimos que nos quitaran toda la broza y plantas que ahí se encontraba.

Después intentamos diseñar nuestro trabajo de huerto, en el que destacaríamos 2 aspectos:
1. El trabajo hortícola atendiendo a diferentes criterios:  
  • Sembrar plantas que tengan un crecimiento diferenciado. 
  • Que su proceso hortícola se complete en el curso escolar. 
  • Que pudiéramos consumir o utilizar diferentes partes de la planta: plantas de flor, plantas de hoja verde, plantas con fruto…
2. Utilizar el mundo de la fantasía y la imaginación para aproximarnos al mundo natural:
  • Crear un personaje fantástico que viviera en nuestro huerto.
  • Utilizar cuentos, canciones e historias que relacionaran este personaje con la vida en la naturaleza, el huerto, las plantas...
  • Decorar la zona de huerto con elementos que sugirieran que este personaje verdaderamente vivía ahí.




Y de esta manera el huerto fue tomando forma 
primeras parcelas de cultivo

primeros trasplantes de flores y aromáticas


 
Instalación de la casa del Gnomo Burbujita

Zona de recreo de Burbujita (piscina, mesa, columpio...)

Plantones de fresas (las favoritas de Burbujita) vigiladas por nuestras amigas las mariquitas

Bancal con ajos y lechugas

Plantación de Habas
Proliferación de Aromáticas (menta, hierbabuena y lavanda)
Creación de una zona de encuentro para explicaciones, contar historias, etc.

¿Qué talleres hacer con niños de 1-2 y 2-3 años?

1. Recogida de tomates: se pueden dejar plantados durante el verano variedades de tomates como los cherry, y al volver en Septiembre es un gusto ver como maduran y tornan su color del verde al rojo. A los niños les encanta buscar los que están maduros y probar su habilidad para cogerlos de la mata.
Es un primer encuentro con el trabajo de huerto que por ser muy inmediato capta su atención.




 2. Preparar el terreno: palas y rastrillos. Tampoco necesitan mucho más los niños si la tierra está previamente batida. Antes de sembrar pueden revolver la tierra con algo de abono o sustrato y prepararla. También aprovechamos para quitar piedras que vayan saliendo del terreno.
3. Crear regaderas caseras: podemos dar una segunda vida a las botellas de plástico, reutilizándolas como regaderas. Simplemente haciendo agujeritos en el tapón de plástico con una chincheta, tendremos una manera cómoda y sencilla de que nuestros pequeñuelos puedan regar durante un buen rato sin miedo a ahogar a las plantas. Efecto lluvia asegurado!
Las aromáticas aguantan todo el año, así que siempre podremos salir a regar.



4. Semilleros: cuando el frío y la tierra enfangada no nos permite plantar sobre el terreno, buenos son los semilleros. 
Los semilleros hechos con papel de periódico después pueden introducirse directamente en un agujero sobre la tierra puesto que con el tiempo el papel se va deshaciendo. 



 
Aquí os dejo un vídeo de cómo dejar preparados los semilleros de periódico para que los niños puedan echar la tierra, hacer un agujerito con los dedos y meter algunas semillas, que en nuestro caso fueron de acelgas.

También podemos hacer semilleros con los culos de las botellas de plástico. Cortamos la base con un palmo de altura. Aseguramos los bordes con cinta para que no sean cortantes, y hacemos dos o tres agujeros en el fondo con un punzón.
Echando tierra en los semilleros para plantar semillas de acelgas
Echando tierra en los semilleros para plantar semillas de acelgas

acelgas trasplantadas
 
Semilleros varios: caléndula, rabanitos...
Haciendo agujeritos en la tierra para meter la semillita
Colocando los semilleros: calabaza, calabacín, pepino...


 5. Decoración: los elementos de decoración del huerto como por ejemplo las piedras pintadas también dan mucho juego. En nuestro caso lo han elaborado las familias de los niños en los talleres de mañana, al igual que preparan los semilleros, los hoteles de insectos o los carteles de lo que hemos plantado.
La oruga glotona viene de visita
Ristra de erizos viendo crecer las flores
 
Hotel de insectos

6. Desgranar: motricidad fina a tope y ya de paso ver semejanzas y diferencias. Aprovecha la naturaleza para percibir olores, sabores, texturas, pesos, formas, colores... ¿qué más se puede pedir?


Sacando habas de las vainas
Pequeñas bolitas de guisante o habas gordas? A ver qué te toca...
Desgranando mazorcas de maíz en equipo
Capacidad de concentración al máximo sacando granos de maíz

Granos de maíz plantados

 ¿Y en el aula?

Enmarcándolo en un mundo de fantasía y que juegue con la imaginación de los más pequeños, desarrollaremos sentimientos y emociones más positivos hacia la naturaleza y de mayor equilibrio con el mundo, pues está estudiado que el contacto con la naturaleza disminuye el impacto del estrés.
  1.  Contar cuentos y cantar canciones relacionados con el huerto y la siembra
  2.  Inventar canciones de nuestro personaje del huerto "El Gnomo Burbujita"
  3. Probar los productos que recogemos del huerto y otras frutas
EL GNOMO BURBUJITA

Bajo un gran árbol, cerca del camino, vivía un pequeño gnomo, no más grande que una seta.

Cuando llegó el calor de la primavera, el pequeño gnomo, pensó que necesitaba recoger las fresas del huerto, para tener comida en verano.
Al día siguiente, se puso las botas, el abrigo y el gorro, y se puso en camino. Pero al poco de caminar por camino de las flores, se topó con la cara de un zorro que lo estaba vigilando con sus astutos ojos verdes.
Corre que te corre. El pequeño gnomo volvió rápido a su casa y dijo:
 -¡UF! CASI HE DEJADO LA PIEL ¡EN OTRO MOMENTO VOLVERÉ!
Al día siguiente, se puso las botas, el abrigo y el gorro, y se puso en camino. Esta vez se encontró con una vaca que pastaba cerca de las acelgas. La vaca sacó su larga lengua como si quisiera comerse al pequeño gnomo, y él, muy asustado, volvió corriendo hasta su árbol:

 -¡UF! CASI HE DEJADO LA PIEL ¡EN OTRO MOMENTO VOLVERÉ! 

Al día siguiente, el pequeño gnomo salió con sus botas, abrigo, el pequeño gorro y atravesó el camino de flores, cruzó los cultivos de acelgas y llegó hasta el fondo del huerto.
¡Las fresas estaban ya maduras y lista para comer! ¡Qué alegría!
El gnomo saludó a la planta de las fresas, le dio las gracias por darle unos frutos tan deliciosos y después de guardar las fresas en su mochila, regresó a su casa del árbol.
En su casa, el gnomo Burbujita se comió una fresa bien gorda y luego hizo una buena mermelada. Cuando hubo terminado, estaba tan cansado que se tumbó en su pequeña camita de musgo y se durmió. Y la luna, desde la ventana, dulcemente le cantó para acunarlo…


LA GALLINITA ROJA Y EL GRANO DE TRIGO


 LA ORUGA GLOTONA


Comparando diferentes frutas y frutos
Oler


Probando membrillo


Presentando los rabanitos

Mirar, oler, tocar, probar, partir, repartir...

ñam

pelando mandarinas

Este tipo de proyectos, son una clave escolar que nos proporcionan un contexto idílico para plantar la semilla en los corazones de nuestros alumnos del respeto y cuidado de la naturaleza.

Para desarrollar el proyecto hemos apoyado nuestra iniciativa en la experiencia de otras Escuelas Infantiles del Ayuntamiento de Leganés (por ello envío un agradecimiento especial a la E. I. La Fortuna, y a la E. I. Jeromín) y recursos ofrecidos por el personal de Apoyo a la Escuela del Ayuntamiento de Leganés.

Tenemos que hacer una mención especial a Jose, el padre de mi compañera Arantxa, que ha sido el guía para nosotras en esta nueva experiencia que es el mundo hortícola. Gracias a él estamos aprendiendo y somos capaces de guiar a padres y alumnos en talleres y propuestas.

Además nos hemos nutrido de recursos bibliográficos como por ejemplo:

  •  Romón, Carlos (2014). Guía del huerto escolar. Editorial Popular. Madrid. Éste libro se presenta como una ayuda a todos aquellos que han descubierto las posibilidades pedagógicas de un huerto pero que andan un poco faltos de información. Está basado en la descripción de experiencias concretas de muchos años de dedicación a la Formación de Profesores de Huerto Escolar y de trabajo directo con diversos niveles educativos. 





  •  Escutía Acedo, Montse (2009). El huerto escolar ecológico. Editorial Graó. Barcelona. Nos cuenta las técnicas básicas de cultivo, el diseño del huerto, cómo hacer el proyecto de huerto comunitario, las fichas de experimentos, los consejos del hortelano, las actividades de compromiso ambiental y un largo etcétera de propuestas pensadas para ser utilizadas en todos los cursos y las áreas de la escuela.





1 comentario:

  1. Hola, excelente articulo solamente les comentaros que este año comienzo a estudiar un curso Ciclo Formativo de Grado Superior en Educación Infantil, ya que es algo que me apasiona y quiero ser un profesional preparado en la materia.

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